Realiza dos inhalaciones nasales seguidas, la segunda corta para “llenar” los alvéolos, y luego una exhalación larga por la boca, como desempañar un espejo. Repite de seis a ocho veces. Sentirás los hombros descender y la mente espaciarse. Úsalo tras recibir una crítica injusta o cuando el navegador se cuelga antes de enviar.
Inhala cuatro, sostiene cuatro, exhala cuatro, sostiene cuatro. Marca cada fase tocando con el pulgar la punta de un dedo diferente, para involucrar el tacto y romper el bucle mental. Dos minutos equivalen a unas ocho vueltas. Perfecta antes de responder mensajes, para que la respuesta nazca serena, no reactiva.
Pon un cronómetro. Inhala por la nariz contando cuatro, exhala por la boca contando seis u ocho, como si soltaras aire a una vela sin apagarla. Las exhalaciones más largas activan el freno vagal. En noventa segundos, la preocupación general se vuelve manejable y el cuerpo coopera.